¿Es saludable tomar café?

Juan Palma y Fabiola Real

 

Sin pretender generar controversia o con un afán de convencimiento, queremos contarte un poco sobre las persecuciones que existen entorno al consumo del café y el efecto en nuestra salud.

El café y el ser humano han convivido desde el siglo IX, cuando en Etiopía, los pueblos paganos lo consumían por sus propiedades curativas. Desde entonces, diversas culturas lo han utilizado como medio para combatir la fatiga, aportar vitalidad e incluso como fuente de fibra. 

Partamos del hecho de que como cualquier otra bebida o alimento, consumir de manera mesurada no representará un efecto nocivo en el cuerpo.

Estemos atentos al efecto que provoca el café en nuestro cuerpo,
ya que no todos los organismos reaccionan igual. 

Por ejemplo, en un estudio realizado a nueve personas con un consumo entre cinco o más tazas de café, ocho no mostraron respuesta alguna y sólo una persona mostró efectos adversos con cualquier dosis de café. 

Entremos en materia de lo que realmente genera la discusión si el café es sano o no, la cafeína. La cafeína es una sustancia natural nitrogenada con efectos estimulantes (alcaloides) que no solo se encuentra en los granos de café, también lo tienen los granos de cacao, nueces y otras plantas. Entre sus efectos se encuentran el aumento de vigilancia y estado de alerta; comienzan a presentarse durante los primeros 45 minutos, las concentraciones máximas de cafeína se alcanzan entre 1 y 1.5 horas después de la ingesta y su efecto puede durar entre 3 y 4 horas (para los fumadores, esta consecuencia se reduce casi al 50%). La ingesta de cafeína está determinada por el tamaño de la taza de café, la concentración de cafeína en la bebida y  la frecuencia de consumo.

Hablando de los efectos generales en la salud, lo podemos ver de la siguiente manera en cada parte de nuestro cuerpo:

Efectos del café en la salud

Modificado de García-Botsmakian, 2018.

 

El café no mejorará tu capacidad de aprendizaje ni de memorización, pero al actuar sobre las competencias cognitivas te permite un mayor nivel de concentración durante la escuela y el trabajo. 

No se encontraron estudios que demuestren una dependencia al café; la cafeína no activa los circuitos cerebrales de dependencia, más bien, las personas refuerzan su consumo a causa de sus propiedades estimulantes. No genera tolerancia, después de 400 mg de cafeína (4 tazas de café en promedio) no aumentará más el sentido de alerta de una persona.

El café tiene antioxidantes fenólicos naturales, ayudando a reducir el envejecimiento celular. La capacidad antioxidante del café puede verse afectada por las condiciones de procesamiento posteriores a la cosecha (secado, almacenamiento, tostado y molido), mostrando la mayor capacidad en el café con tueste medio. 

El consumo del café a diferentes horas del día también puede tener distintos efectos en nuestro organismo. Disfrutar esta bebida en ciertos momentos del día puede darnos el shot de energía para continuar con la misma potencia durante nuestras actividades o bien, perturbar los ciclos de sueño, el descanso, o los procesos metabólicos que suceden en nuestro cerebro mientras dormimos. 

El reloj biológico está regulado por una hormona llamada cortisol que se encarga de mantenernos activos en algunos periodos del día. Cuando los niveles de cortisol son bajos, es el momento para tomar café y darle un shot de energía a tu cuerpo. 

Modificado de García-Botsmakian, 2018.

 

Más que emitir un juicio sobre el café y sus efectos en nuestro cuerpo, hay que observar cómo reacciona nuestro organismo cuando lo consumimos, de igual forma seguir las indicaciones médicas en los casos en donde se deba evitar por alguna enfermedad particular.

A medida que la ciencia ha evolucionado y se pueden explicar los factores de confusión, un número creciente de estudios ha encontrado correlaciones entre el consumo de café y la reducción del riesgo de desarrollar ciertas enfermedades. A pesar de la contribución potencialmente positiva del café para reducir el riesgo de ciertas enfermedades, estos hallazgos deben estar relacionados entre sí y, lo que es más importante, con factores de estilo de vida que influyen en el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades y la longevidad. Algunos de estos hábitos incluyen no fumar, buena nutrición (una dieta equilibrada y variada que incluye cinco porciones de frutas y verduras al día), ejercicio, bajo consumo de alcohol y bajo estrés.




Material consultado:

  • Bae JH, et. al., 2014. Coffee and health. Mini Review. Integrative Medicine Research KIOM. 3(4): 189-191. DOI 10.1016/j.imr.2014.08.002
  • Boekama, P. et. al. 1999. Coffee and Gastrointestinal Fuction: Facts and Fiction: A Review. Scandinavian journal of gastroenterology. 230(34): 9-35 DOI: 10.1080/003655299750025525
  • García-Botsmakian, M. & Lemus, G., 2018. Viaje por el café de México. Ed. Ilustra
  • Dazenka, K. & Busic A., 2014. Antioxidants in Coffee. Processing and Impact on Antioxidants in Beverages. 25-32. Academic Press. DOI: 10.1016/B978-0-12-404738-9.00003-9 
  • Farah, A., 2018. Nutritional and health effects of coffee.  Achieving sustainable cultivaiton of coffee. Burleigh dodds. DOI: 10.19103/AS.2017.0022.14. 
  • Nawrot, P. et. al., 2002. Effect of caffeine on human health. FDA  20(1):1-30 DOI: 10.1080/0265203021000007840
  • Kim, BH. et. al., 2013. Association between Coffee Consumption and Renal Impairment in Korean Women with and without Diabetes: Analysis of the Fourth Korea National Health and Nutrition Examination Survey in 2008. Korean Journal of Family Medicine. 34(4): 265-271. DOI: 10.4082/kjfm.2013.34.4.265

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